
Ayer me subí a un lindo percherón y surcando ante la oscuridad del crepúsculo empecé esta odisea , a pesar de que el camino estaba lleno de boira, no tuve canguelo y emprendí el camino, que como todos se tendrá muchos tropiezos a su paso, lo bueno de aquí es que no hay tiempo ni medidas para llegar a ningún lado, solo recorrer el camino y disfrutar de los verdes campos y soportar las grandes tormentas, refugiarme de vez en vez en un pequeña villa y disfrutar del hechizo del firmamento, del bosque, la lluvia, andar descalza a la orilla del ponto, descansar en algún momento para disfrutar de un buen libro, o tal vez un tierno marapio, disfrutar de la luna, y del majestuoso ocaso, terminar donde el camino nos lleve sin rumbo fijo y vivir al máximo este nuevo viaje que a tu lado quiero vivir.




