Y la noche transcurrió, como si estuviera en aquel balcón de ese restaurante perdido en Innsbruck, en la ventana susurraba el aire y se dejaba sentir el frio a través de mi edredón, tenía esa sensación de nevando y ese olor a humedad que dejaba recorrer toda mi alcoba, y fue tan maravilloso que esa voz tan linda surgiera de la radio solo para mi,
Me deje llevar más allá de todo, aquellas líneas que leía de aquella hermosa melodía me transportaron y por varias horas perdí todo conocimiento de mi, para solo escuchar sus palabras, cada una de ellas llenas de esa magia que algunos llaman química, hablamos de todo, pasamos de lo serio a las risas, de las risas al llanto, y del mismo a simplemente de cualquier cosa que saliera.
Las horas seguían pasando y cuando volví en mi ya era más de la 1, que velada tan maravillosa, pocas veces de mi vida he disfrutado una velada tan increíble, y esta magia que aun me queda, este dulce sabor de boca.
Y una vez más aunque mis dedos cansados y los ojos apunto detonarse a un sueño súbito, dejo deslizar mis dedos por el teclado, aun que se que no necesito ni mirar para saber lo que ellos saben hacer de maravilla, solo seguir mi pensar y dejarse llevar al ritmo de mi sutil balada.
Esta balada que dejo un recuerdo único y que esta vez no quisiera perder ni un solo minuto ni una sola palabra, quiero recordar por siempre todos estos segundos por el resto de mis días.
Tu compañía fue única, voz hermosa, ¿de donde llegaste solo para mí?, a hacer mis momentos mágicos y llenarlos de estrellas fugaces que más de una vez vi pasar.
Voz que ahora eres más que mía y vas dentro de mi corazón, por favor sigue aquí, no te escapes nunca, lléname a cada momento de ese susurro, que inspira, que traspasa y que da tanta paz, quédate conmigo por siempre, yo prometo escucharte desde una radio cada instante.
Y al compas de esta balada que te describe a la perfección, seguiré día a día entonando nuestra propia melodía añadiendo una nota más cada vez.
