
digamos que la noche desdibuja su manto
y no hay opresión en el centro del alma
digamos que te encontré a la vuelta de mi esquina
y allí estabas aguardando mi paso
digamos que dibujo elipses y soles
la vasta planicie de tu piel
la eternidad de tus manos
la firmeza de tu abrazo
digamos que no hay dagas ni espinas ni pesares
desde que en tus ojos encuentro mi reflejo
y no hay opresión en el centro del alma
digamos que te encontré a la vuelta de mi esquina
y allí estabas aguardando mi paso
digamos que dibujo elipses y soles
la vasta planicie de tu piel
la eternidad de tus manos
la firmeza de tu abrazo
digamos que no hay dagas ni espinas ni pesares
desde que en tus ojos encuentro mi reflejo