
Hace poco una vecina bloguera habló de las viejas cartas de amor. En su entrada hablaba sobre que las había releído y que se había reconfortado.
Yo le contesté la verdad, que ahora me gustaría tener esa oportunidad pero un buen día –porque lo no hice con dolor, sino como quien quiere enterrar el pasado- tomé la decisión de deshacerme de ellas, así como de fotografías y recuerdos de viejas relaciones ya pasadas.
Pensé en ese momento que si algo de todo aquello merecía ser recordado, no era necesario que guardara decenas de entradas de cine y de teatro, billetes de tren y de autobús, tickets de restaurantes y facturas de viajes que yo siempre celosamente guardo.
Hice una gran bolsa y fue todo a la basura.
Qué ilusa, no era consciente de que en ese mismo instante estaba comenzando ya, nuevamente, el pasado. Tic, tac, tic, tac…
Os diré sin ninguna modestia porque sabéis que de eso no tengo, que esta vida, cartas de amor he recibido muchas.
Bastantes. Las empecé a recibir a los quince y he tenido cartas efímeras pero también epistolarios completos y duraderos, cartas con intensos versos de Neruda escritas a la luz de la luna y cartas con gordísimas faltas de ortografía.
He recibido, en esta vida, cartas cortas y cartas largas, cartas que yo envié y nadie contestó y cartas a las que yo no di contestación.
Nunca he tenido, eso no, una carta de un admirador secreto.
Nunca. Qué curioso, acabo de ser consciente de ello y creo que, como soy ególatra perdida, me hubiera gustado ese rollito del enamorado secreto que me amaba en silencio.
Me hubiera gustado ser alguna vez en mi vida la Rosana de Cyrano o de don Perlimplín, su Belisa.
Quién sabe lo que me espera, rondando aún los treinta.Supongo que tratar de convertir en pasado el presente no siempre es tan fácil como parece.
En mi caso, aquellas cartas, eran todas pretérito perfecto del indicativo:
yo fui, (con toda mi alma)
tú fuiste (espero que también)
él fue (¿se lo podrá llegar a imaginar?)
nosotros fuimos (felices, porque siempre trato, cuando es posible, alejar de mí aquello que me daña)
vosotros fuisteis (todos verdad, puedo jurarlo)
ellos fueron… el pasado. Claro que, desde el día de la bolsa que fue a la basura, empezaron los presentes...
TÚ ERES...el condicional,
tú serías… el futuro simple…
tú serás… pero también el tú habrás sido…
que tiene connotaciones de pretérito pero en realidad… qué curioso y hermoso es el lenguaje, se llama futuro perfecto.